lunes, 11 de julio de 2011

Inverso

Título: Inverso
Seudónimo: Guasnarf

Hoy sostuve entre mis brazos a un niñito que lloraba amargamente, el cual sin saber cómo ni en qué momento, se involucró con narcotraficantes y proxenetas de repugnante calaña. Solo les pidió un poco de ayuda al no saber a quien más acudir y, claro está, los usureros no informaron sobre los términos implícitos en la letra chica de su «acuerdo», eso no se hace entre choros, demuestra poca calle. El desgarrado muchacho, que se encogía en sí mismo y entre mis brazos como un gusano de choclo, como una araña después de recibir la rociada mortal, me decía con su voz salada y viscosa que sus sueños se fueron al tacho de la basura, pues trabajaba para poder comprar su casa y establecerse, pero que de un día a otro el monto del favor pedido se multiplicó de manera tal, que no solo la posibilidad de tener su casa se había vuelto una quimera (todo lo que había juntado debía entregarlo a los extorsionadores, y aún así la deuda no estaría saldada), sino que además amenazaban con arrancarle manos, piernas y ojos si no pagaba de inmediato. «Normalmente, una vez que pagas tus deudas, las sanciones son levantadas, pero si te cortan las manos o te arrancan los ojos, ¿qué sacas con pagar si al final no podrás hacer nada con tu vida?, ¡dime!, ¿qué sacas?». Quise consolarlo, pero con una deuda de 20 millones que le impide titularse de arquitecto, ¿para que mentirle a mi hermano mayor?

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